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Lo daban por extinto y apareció comiendo guayabas en un jardín

El loris perezoso de Bangka, un primate venenoso perdido para la ciencia durante casi 90 años, nunca se fue.

RedescubrimientoPor Petijos
Loris perezoso de Bangka aferrado a una rama, con sus enormes ojos cafés
Foto: Gunay M.E. / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Imagínate que un animal está en la lista de “posiblemente extinto” y, mientras los científicos lo dan casi por perdido, él anda tan campante metiéndose a las casas, cruzando carreteras y robándose guayabas de un jardín. Eso pasó con el loris perezoso de Bangka (Nycticebus bancanus), un pequeño primate de Indonesia que acaba de regresar, oficialmente, al mapa de la ciencia.

¿Quién es este personaje?

Es un primate nocturno de unos 26 centímetros, con pelaje café rojizo, cabeza redonda, orejitas casi escondidas y unos ojos enormes rodeados de manchas oscuras que parecen antifaz. No brinca de rama en rama como un mono: se mueve lento, en silencio y con un agarre muy fuerte en manos y patas, y puede colgarse debajo de una rama para alcanzar comida.

Se describió por primera vez en 1906, pero fue hasta 2013 que se reconoció como especie aparte. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo tiene como en peligro crítico y “posiblemente extinto”, y marca 1937 como el último año en que la ciencia lo registró.

Perdido para la ciencia, no para la gente

El giro de la historia está en el Centro de Rescate de Fauna Alobi, en la isla de Bangka. Ahí llevaban años recibiendo lorises que los vecinos y las autoridades reportaban. Un estudio publicado este mes en la revista científica Spixiana, firmado por el equipo de Alobi junto con el zoológico Haus des Meeres de Viena y el Taman Safari Prigen de Indonesia, reunió esos registros: entre 2015 y 2025 rescataron a más de 90 lorises de Bangka, y 86 se recuperaron y volvieron a la selva.

De 43 casos con detalles del rescate, 16 aparecieron en casas o jardines, 7 tenían quemaduras de descargas eléctricas (casi todas por cables de luz), 6 estaban en carreteras, 5 venían del cautiverio o del comercio ilegal y 3 estaban en plantaciones. Uno llegó a una escuela, y en octubre de 2024 alguien encontró uno comiendo guayabas en su jardín. Tristemente, al menos 3 no sobrevivieron.

Tierno, sí. Inofensivo, no tanto

Los lorises perezosos son los únicos primates venenosos que conocemos. Cuando se sienten en peligro levantan los brazos, lamen una glándula que tienen cerca del codo y esa secreción se mezcla con su saliva; el resultado lo entregan con una mordida. En personas puede causar mucho dolor, hinchazón y, a veces, reacciones alérgicas graves. Así que, aunque parezca peluche, no es para cargarlo ni tenerlo de mascota.

Una buena noticia con asterisco

Que aparezca tanto cerca de la gente no es del todo buena señal. Bangka tiene más de un millón de habitantes y ha perdido mucha selva por la minería de estaño, la agricultura y las plantaciones de palma de aceite. Un estudio de 2017 estimó que esta especie perdió el 62 % de su bosque entre 2000 y 2012.

Los autores también advierten que los rescates no dicen cuántos lorises quedan en libertad, ni si los liberados sobrevivieron después. Por eso piden censos en campo, pruebas genéticas, liberaciones con seguimiento, un programa de crianza para conservación y proteger los bosques que quedan. Langka Sani, quien dirige Alobi, lo resumió así: el loris de Bangka no está perdido, pero sigue muy cerca de la extinción.

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