Canto de aves y habla humana: comparten patrones
Al comparar 367 especies de aves con voces humanas en 52 idiomas, científicos de la Universidad McGill encontraron que pájaros y personas repetimos los mismos patrones al cantar y al hablar.

¿Has sentido que un pájaro “platica”? Un equipo de la Universidad McGill, en Montreal, Canadá, comparó el canto de las aves con el habla y las canciones de personas de todo el mundo, y encontró patrones en común. El estudio se publicó el 29 de octubre de 2026 en la revista Science, encabezado por Logan James y Jon Sakata.
Los tres patrones que compartimos con los pájaros
En aves y humanos se repiten tres cosas. Primero, saltos de tono pequeños entre una nota y la siguiente. Segundo, ritmos regulares y fáciles de predecir. Y tercero, el final alargado: el último sonido de una frase suele durar más que los demás.
Cómo lo midieron: 367 especies de aves y 52 idiomas
Los investigadores usaron grabaciones de xeno-canto, un sitio de ciencia ciudadana con sonidos de la naturaleza de todo el mundo. Analizaron 367 especies de aves: más de 74,500 sonidos sueltos de unas 5,900 canciones, marcados a mano. Luego los compararon con bases de datos públicas de voces humanas en 52 idiomas, con más de 800 frases habladas o cantadas. Es un estudio comparativo, no un experimento.
Hubo cuatro grupos: pájaros cantores y colibríes, que aprenden su canto imitando a otros (como nosotros), y suboscinos y chotacabras, que nacen sabiéndolo.
La sorpresa: no importa si el ave aprende su canto
El equipo esperaba que las aves que aprenden a cantar se parecieran más a los humanos, pero encontró muy poca evidencia de eso. Los autores proponen que el parecido viene del cuerpo. Cambiar mucho de tono de golpe cuesta trabajo, y alargar el final de una frase podría tener que ver con la respiración al vocalizar.
Lo que no dice el estudio
Que suenen parecido no quiere decir que los pájaros hablen ni que entiendan lo que cantan como nosotros. En un comentario en la misma revista, el investigador Kazuo Okanoya advierte que muchos rasgos sí son comparables, pero que algunas analogías entre aves y humanos todavía no tienen evidencia. Lo de la respiración y el esfuerzo es, por ahora, una propuesta de los autores, no algo que hayan medido.
Por qué importa este hallazgo sobre el canto y el habla
Comparar tantas especies ayuda a buscar los mecanismos de voz y oído que compartimos con otros animales. Sakata espera que el trabajo anime a investigar a las aves que no aprenden su canto, a las que se les ha hecho menos caso. La próxima vez que oigas un pajarito en tu ventana, fíjate si su última nota dura un poquito más.
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Fuentes: el estudio en Science (en inglés) y el comunicado de la Universidad McGill.
Nota redactada con apoyo de inteligencia artificial a partir de las fuentes enlazadas.
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